Eastern Economic Forum
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Inga la exploradora

A lo largo de nuestras vidas se nos presentan puertas que se abren hacia diversas oportunidades. Algunas puertas se abren fácilmente, otras cuestan más, algunas esconden un bosque impasable de dificultades detrás que ellas, pero finalmente detrás de cada una de ellas se esconde el éxito. 

En 2019 a mi se me apareció una de estas puertas, llamada el Foro Económico del Lejano Oriente. Para mi corta edad y más bien poca experiencia en aquel momento, poder asistir a un evento de tal calibre, era un Golden Ticket para la fábrica de Willy Wonka, el que no vendería por nada en la vida. Fijándome en las enormes posibilidades del desarrollo personal y profesional, ignore en absoluto toda dificultad que podría presentarse por el camino, ya que aquello que estaba detrás de la puerta, valía la pena y el esfuerzo que requería. 

El Foro Económico del Lejano Oriente  (Eastern Economic Forum) en su quinta edición, que reunió no sólo altos representantes de las empresas más grandes del mundo, sino también a los jefes de estado, se celebró en septiembre al igual que otros años, en la preciosa ciudad de Vladivostok (Rusia), un rincón de Europa perdido en la Asia más profunda. La cultura y las costumbres de la población y la arquitectura de esta ciudad demuestran una vez más, que a pesar de ocupar dos continentes, Rusia es Europa. Y ese es uno de los temas principales que se trataron en el foro, Rusia es el puente natural entre Europa y Asia, al que ambas partes deben sacarle el máximo provecho. 

Pero mientras los participantes de rangos más altos, buscaban cómo sacarle el provecho, yo aprovechaba mi gran oportunidad. Sería incorrecto decir que todo resultaba fácil. Solo los vuelos de ida y vuelta, con dos y tres escalas respectivamente, suponían estrés. El viaje como tal, necesitaba mucha preparación previa, como gestionar y acordar reuniones y entrevistas, entre otras cosas. Una vez allí, sobrevivir al cambio horario para poder rendir trabajando sin parar durante dos días y medio. Y a la vuelta relajarse y dejarse llevar por tremendísimo jetlag jamás visto. 

Lo que había detrás de aquella puerta llamada el Foro Económico del Lejano Oriente, era una serie de distintos desafíos a los cuales nunca en la vida me había enfrentado. Pero como bien dijo Nietzsche, lo que no nos mata, nos hace mas fuertes, nos hace aprender, crecer personalmente y sobretodo, ganar experiencia, que es lo más importante. Por lo cual, considero que yo llegue al pequeño (para mi grande) éxito de poder poner en mi currículum que he participado en el EEF 2019.

Об авторе Inga

Vivo y estudio en Madrid, España, en la Universidad Rey Juan Carlos haciendo la carrera de Relaciones Internacionales.
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